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Método AGDER

La evaluación de competencias es un trabajo digno para cualquier profesional.

Los profesionales en nuestra formación vocacional aprendemos actitudes, hábitos y valores de cada una de nuestras labores.

Probablemente en nuestros haberes, nos encontraremos con la amabilidad, la tolerancia y el sentido de la responsabilidad. Pero somos personas metódicas, organizadas, con pensamiento estructurado y crítico.

Un evaluador de competencias debe tener la madurez mental que da la implementación permanente de nuestras destrezas, habilidades, actitudes, hábitos, valores, manejo de situaciones emergentes y toma de decisiones, que a lo largo del tiempo, se convirtieron en desempeños destacables por arriba de los estándares de calidad.

Un evaluador de competencias no es aquel que compro un “pool” de capacitaciones y le dieron una formula para vender por facebook.

Los evaluadores somos personas con sentimientos y orgullo por nuestras habilidades.

En AGDER nos preocupamos por la formación continúa del juicio independiente que nos da el ser evaluadores.

Cada evaluador que se incorpora a AGDER, ya sea de manera directa o a través de un Centro de Evaluación, encuentra una filosofía de vida y razón que fortalece a su vocación, a su sector y es transferible a sus seres queridos, a través del ejemplo.

Un dicho indica que “el ejemplo arrastra”, y por ello, yo me pregunto de manera continúa “¿de que nos sirve ser evaluadores de competencia, si nunca hemos ejercido una actividad?”, sería tanto como opinar de algo que no sabemos.

También de manera permanente me pregunto, ¿podemos dar licencias para matar?, y día con día al entrar a los grupos dictamen me encuentro que si. La respuesta es muy obvia, el evaluador da la fe publica de que una persona es “competente”, y gracias a ello esa persona que obtuvo el certificado encontró trabajo, lo promovieron, le soltaron una maquina/vehículo o tuvo un grado académico.

Congruencia

¿Qué pasa si una persona que nunca ha tenido hijos y que nunca ha participado en una guardería le otorgamos un certificado del EC0435, el cual se refiere al cuidado de niñas y niños en guarderías? ¿Qué pasa si esta persona obtuvo con el mismo u otro prestador el certificado EC0076 de evaluador? En teoría, esto le permite ser evaluador del estándar EC0435, pero, … ¿tendrá lo que requiere la combinación de estándares para dar la fe sobre terceras personas y opinar lo que una persona debe o no saber sobre el sector?

En este orden de ideas, ¿tendrá el cariño que requiere el sector para vigilar que las personas certificadas tengan las actitudes, hábitos y valores necesarios por el estándar de competencia?

¿Qué pasa si por tener un modelo de negocios basado en una escuela, simplemente se pone a otorgar certificados de competencia sin tener los escrúpulos necesarios para hacer su trabajo por falta de la madurez que el sector requiere?

Si cambiamos, el escenario de la crítica y lo llevamos a otro plano, si en vez de hablar del estándar EC0435, hablamos de un montacargas. Si el evaluador jamás se ha subido a un montacargas. Si el evaluador, jamás ha tenido la necesidad de estar en un almacén o patio de maniobras. Si el evaluador, jamás ha tenido un jefe que le este apurando para cumplir las necesidades de producción o embarque. Solo se le ocurrió ser evaluador porque vio negocio.

Tengamos claro, que no estoy en contra del modelo de negocios que representa la certificación de competencias.

Estoy orgulloso de ser evaluador, de poder opinar y generar factores de cambio.

Sin embargo, la actualidad ha hecho que las personas seamos menos sensibles y busquemos satisfactores inmediatos.

Resiliencia

Antes de los efectos del COVID-19, la población vivíamos cómoda y trabajábamos de acuerdo al modelo imperante en los sectores que proveníamos.

Hoy en día, los efectos en la salud pública son muy impactantes, a tal grado, que las pérdidas humanas tienen nombre y apellido, son conocidos e, inclusive, tuvimos contacto en días recientes con ellos.

El sentir de la población ante el encierro ha sido demasiado, nuestros hijos en etapa de desarrollo, se están perdiendo de lo que nosotros conocimos. Recuerdo haber jugado un gol y puerta a media calle, esperando que pasará la patrulla para quitarnos el balón por ser peligroso.

Este encierro, ha afectado los empleos. Se ha perdido mucho por cuidar la salud. No parece que vaya a mejorar pronto la situación, mientras unos salen del confinamiento, otros regresan.

En Octubre 2018, un sector de la población festejaba la entrada en vigor de la etapa 1 de la NOM035. Ahora, la pregunta ¿quién no esta estresado en su trabajo?

El año pasado, el Comité de Gestión de Competencias de Manpower y AMECAP diseño el estándar de competencias para estructurar de manera colaborativa el teletrabajo, lo que en otros tiempos podíamos comparar con el freelance. También el CONOCER acepto la presencia de esquemas de evaluación a distancia, bajo ciertas premisas.

En este 2021, entró en vigor la reforma laborar para controlar el teletrabajo.

Impactos en el sector educativo

Podemos decir, que el sector educativo y de la capacitación para el trabajo tiene un antes y un después del COVID.

Por lo que los docentes aprendieron a tener comunicación y tutorías con plataformas, mientras que los alumnos a tener iniciativa y aprendizaje remoto.

El tener una academia, escuela, centro de formación pareciera que no es viable en este momento. Inclusive hay quien ofrece un programa de “emprende enseñando”, y desafortunadamente, en lugar de formar evaluadores y docentes de vocación, solo estructura una pirámide en beneficio de unos cuantos, a sabiendas que el modelo no funciona así, lo prostituye y hasta ofrece “tablets” a manera de premio por darle “like”.

No es malo, decir que llegaste al sector educativo por necesidad económica. Lo malo, es no saber porque te gusto estar en el sector educativo.

La educación forma parte de la cultura del hombre, sin ella, no hubiera transmisión del conocimiento.

La vocación de ser educador, no se reduce a grabar sesiones o regalar lecturas.

Un formador de estándares de competencia debe saber a donde tiene que llegar y, para ello, debe ser evaluador de la competencia que va a formar.

Porque nadie habla de un bello lugar, si antes no estuvo ahí.

Hoy los invito, a que prueben el método AGDER, el cual no es distinto al de CONOCER.

Compromiso, honestidad y valor

Author

Justo Jacobo

Contador Público, Maestro en Finanzas con amplia trayectoria en el sector educativo. Asesor de proyectos incubados y servicios administrativos y financieros. Egresado de la primera Universidad particular del estado de Guanajuato. Participante en el Maratón de fiscal y asesor en el Maratón de Finanzas y Ética profesional. Colaborador en Revista Pymero y en el portal Soy Barrio

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