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México enfrentará a ocho desafíos fundamentales en materia de competencias: OCDE

Red AGDER

El 10 de enero de 2018, la OCDE presentó el “Diagnóstico de la OCDE sobre la estrategia de competencias, destrezas y habilidades de México”.

Las palabras del titular de la OCDE fueron a reconocer al ejecutivo federal los más de 3 millones de empleos formales creados en la presente administración, acompañados de un crecimiento acumulado del 11%, lo cual no es correcto, en virtud de que el crecimiento no se puede sumar solo para expresar un escenario de prosperidad. Pero antes de salirnos de contexto, lo más importante será analizar el panorama que presenta el propio diagnóstico y no el mensaje.

Desafío 1. Mejorar el nivel de las competencias de los estudiantes de educación obligatoria.

El documento emitido por el organismo internacional, especifica la necesidad de generar competencias más sólidas durante los procesos de educación que se viven en la primaria y secundaria, ya que de no hacerse, las personas que no lo desarrollan se encuentran vulnerables al desempleo, así como a una economía desfavorecida y, en consecuencia, una dependencia de los programas sociales.

La OCDE indica que los jóvenes mexicanos están por debajo del promedio de la OCDE (84%), ya que solo el 56% realiza estudios de nivel medio superior, superior y posgrado.

La capacidad de adaptación de los jóvenes ha tenido un incremento, sin embargo, todavía el nivel de México se encuentra en el 12.8%, mientras que el promedio de la OCDE es del 29.2%.

“Los jóvenes con capacidad de adaptación son aquéllos que a pesar de enfrentar condiciones socioeconómicas desfavorables, consiguen culminar sus estudios. Esta capacidad se mide por la proporción de estudiantes que están en el cuartil inferior de la escala socioeconómica en un país, pero que, pese a ello, consiguen situarse en el cuartil superior de estudiantes con mejor rendimiento. Estudios de la OCDE muestran que las brechas de rendimiento por género y contexto socioeconómico y familiar no están determinadas por capacidades innatas y que lo padres, docentes y actores políticos pueden reducirlas tomando acciones, como la prestación de apoyos igualitarios desde etapas tempranas, la personalización de la enseñanza a las necesidades particulares de los estudiantes y la reducción de las posibles barreras (financieras o culturales), a fin de garantizar que todos los estudiantes reciban el apoyo que necesitan para liberar todo su potencial y contribuir al crecimiento económico y al bienestar de la sociedad.” Fuente: OCDE, 2018.

La repetición de cursos ha disminuido de 30% en 2003 a 15.8% en 2015, pero aún supera el promedio de la OCDE de 11.3%.

La apreciación que tiene la OCDE es que el gasto anual por estudiante ha aumentado; sin embargo, el gasto destinado a educación primaria y secundaria en términos absolutos sigue siendo el más bajo.

Desafío 2. Aumentar el acceso a la educación superior a la vez que se mejora la calidad y la relevancia de las competencias desarrolladas en dicho nivel educativo

El 16% de la población entre 25 y 64 años había cursado educación superior en 2015; porcentaje muy por debajo de la media de la OCDE de 36%.

Uno de cada dos egresados de educación superior trabaja en puestos que no están relacionados con su área de estudio, lo que indica que algunos estudiantes están cursando programas de educación superior poco demandados en el mercado laboral. La solución que propone la OCDE es reforzar los incentivos para adaptar la oferta de estudios a las necesidades del mercado laboral en las instituciones de educación superior.

Desafío 3. Eliminar las barreras en el ámbito de la oferta y la demanda a fin de activar las competencias en el empleo formal

Para el organismo internacional, la mayor parte de los trabajadores tienen empleos informales, caracterizados por salarios bajos, jornadas largas, protección laboral limitada y oportunidades de formación y de progreso laboral restringidas. Esta infrautilización de competencias en el mercado laboral representa un desperdicio considerable de potencial humano mexicano.

Al mismo tiempo, se acusa a nuestro país de una “falta servicios de empleo de buena calidad y políticas activas del mercado laboral”, en virtud de ser insuficientes los esfuerzos que se realizan para la protección del empleo formal bien remunerado.

La OCDE indica que el costo de contratar trabajadores de manera formal es elevado en relación con la producción de los mismos, ya que tenemos una legislación de protección del empleo poco flexible, mismo que incentiva a los empleadores a contratar de manera informal. Además que en la práctica, la aplicación de la ley es limitada.

La OCDE argumenta que hay relativamente pocos inspectores laborales y las inspecciones se suelen realizar en empresas grandes, cuyas probabilidades de incumplir las normas son menores. Esta parte sigue siendo preocupante, ya que la mayor parte de la generación del empleo se da en las micro, pequeñas y medianas empresas.

Desafío 4. Promover la activación de competencias de grupos vulnerables

Para la OCDE, los grupos vulnerables están constituidos por jóvenes y mujeres, los cuales enfrentan numerosos retos al momento de incorporarse y mantenerse en el mercado laboral, por lo que necesitan apoyo específico. La integración satisfactoria de estos grupos vulnerables en el mercado laboral dependerá de la habilidad de las medidas de política pública adoptadas para aumentar la empleabilidad y los incentivos laborales de jóvenes y mujeres, así como de la capacidad de la economía mexicana de crecer y generar empleo.

Respecto de los jóvenes, el análisis realizado por la OCDE,  con frecuencia suelen no trabajar ni estudiar ni enrolarse en cursos de formación (NiNi). Este hecho representa una gran pérdida de capital humano, así como un gran costo para la sociedad. Los NiNi en México, mayormente mujeres, suelen no estar en activo y (no buscan trabajo de manera activa), por lo general, están poco calificados.

Para aumentar la participación de la mujer en el empleo es necesario que se apliquen políticas favorables a la familia que ayuden a los padres a conciliar la vida laboral y familiar. Pese a los grandes esfuerzos realizados, son muy pocos los niños  inscritos en guarderías, situación que obliga a muchas madres a desvincularse del mercado laboral una vez que tienen hijos. Las licencias por maternidad y paternidad son escasos, lo que, en origen, hace que muchas mujeres desistan de aceptar un trabajo. Además, se espera que los trabajadores realicen jornadas muy largas y las modalidades de trabajo flexible (medio tiempo o trabajo a distancia) son poco habituales, lo que dificulta todavía más para las mujeres la conciliación de la vida laboral y familiar.

Desafío 5. Mejorar el uso de competencias en el trabajo

Cerca del 26% de los trabajadores mexicanos está sobre calificado y alrededor del 31% no está suficientemente calificado para su empleo. Alrededor del 40% de los egresados de educación superior con empleo, trabaja en una ocupación que no está relacionada con su área de estudio. Las empresas informan de escasez de talento y problemas para encontrar el personal calificado que necesitan.

Factores internos de las empresas podrían mejorar el uso de las competencias en el trabajo.

La calidad del entorno laboral puede influir sobre el uso de las competencias.

Alrededor del 34% de los trabajadores en México padecen sobrecarga de trabajo.

Los trabajadores de México son los que más horas trabajan de la OCDE: alrededor de un 27% más que el promedio de la OCDE, un 6% más que en Corea, un 25% más que en los Estados Unidos y un 32% más que en Canadá.

Las prácticas de alto rendimiento en el lugar de trabajo y la capacitación en el lugar de trabajo son factores de importancia al momento de determinar en qué medida se hace un uso eficaz de las competencias en el trabajo.

El predominio de los contratos temporales y del trabajo informal en México impedirá un uso eficaz de las competencias en los lugares de trabajo, ya que las empresas invertirán menos en trabajadores con los que tengan una relación laboral precaria.

Las micro, pequeñas y medianas empresas también tienen menos posibilidades de implantar estas prácticas en comparación con las grandes.

Factores externos de las empresas podrían promover un mejor uso de las competencias en el trabajo.

Los componentes del mercado laboral, como la legislación de protección laboral, los salarios mínimos, el sistema tributario y la negociación colectiva influyen sobre el costo del trabajo, lo que puede repercutir de manera indirecta sobre las competencias que se usan en el trabajo.

La disponibilidad de información de calidad y la orientación vocacional puede reducir el desajuste de competencias y mejorar su uso.

El reconocimiento del aprendizaje no formal también puede ayudar a las empresas a identificar las competencias que los trabajadores realmente tienen, lo que puede mejorar el equilibrio de competencias en la empresa y en las distintas ocupaciones y sectores.

Desafío 6. Apoyar la demanda de competencias de alta productividad a fin de impulsar la innovación y la productividad

El porcentaje de personal de investigación y desarrollo (I+D) en México es del 1%, es decir, entre los más bajos de la OCDE y mucho más bajo que en países como Israel, Finlandia y Dinamarca, donde supera el 20%. La base de investigación en México es relativamente escasa y puede mejorarse. Un grupo reducido de empresas exitosas y modernas demandan trabajadores altamente calificados y los contratan. Sin embargo, la mayoría de las empresas del país no invierten de manera significativa en talento y conocimiento.

Pese a que persisten grandes barreras al emprendimiento en México, hay indicios de que se está desarrollando un entorno más favorable. Según la evolución del indicador de la OCDE sobre barreras al emprendimiento, que calcula en qué medida las políticas promueven o impiden la competencia, México ha reducido los obstáculos a la actividad empresarial en los últimos diez años. No obstante, sigue siendo uno de los países de la OCDE con más barreras al emprendimiento.

Desafío 7. Respaldar la colaboración entre el Gobierno y las partes interesadas para alcanzar mejores resultados en materia de competencias

Las políticas en materia de competencias requieren un conjunto de medidas formales e informales que garanticen la coherencia entre dependencias e instancias gubernamentales, y que fomenten la participación de los actores involucrados.

Se han realizado grandes esfuerzos para mejorar los canales formales de colaboración en materia de competencias entre secretarías, instancias gubernamentales y los actores sociales y económicos involucrados. Sin embargo, la colaboración real sigue suponiendo un reto ante la gran cantidad de autoridades, organismos públicos y actores involucrados en el sistema de competencias.

La Ley de Administración Pública Federal en México no es lo suficientemente clara sobre las responsabilidades concretas que cada dependencia tiene en las políticas relacionadas con el desarrollo, activación y uso efectivo de competencias.

La coordinación y la armonización de las políticas entre el gobierno federal y local es esencial para garantizar que las políticas en materia de competencias reciban un apoyo sólido de las autoridades federales y que las necesidades de las autoridades regionales se tomen en cuenta. La colaboración beneficia a ambas partes, ya que las instancias regionales suelen estar mucho mejor posicionadas para recopilar información a fin de supervisar y evaluar las políticas a nivel sub nacional.

Desafío 8. Mejorar el financiamiento público y privado de las competencias

Ampliar el apoyo público a las inversiones en competencias es importante para aumentar la participación en la educación en México, así como su calidad.

México también debería mejorar los niveles de apoyo al desarrollo de competencias en la edad adulta, de activación de competencias mediante políticas activas del mercado laboral (en la actualidad en el 0.01% del PIB, uno de los más bajos de la OCDE) y de mejor uso de competencias fomentando que los empresarios inviertan en capacitación.

CONCLUSIONES

Los trabajos de análisis que realizó la OCDE en materia de competencias, hacen ver que hay mucho por hacer y deben participar los distintos niveles de gobierno, los sectores productivos y el sistema educativo con la finalidad de homologar los niveles de calidad y productividad a fin de tener un solo criterio que permita identificar la competitividad de cada sector y, a su vez, de cada región. Los desafíos, tal como nos los ponen, seguramente tendrán que esperar una pausa durante este año, derivado del proceso electoral que viviremos una vez más y que no promete nada para mejorar nuestro posicionamiento en el ranking de competitividad a nivel internacional.

Author

Justo Jacobo

Contador Público, Maestro en Finanzas y Maestro en Auditoría con amplia trayectoria en el sector educativo. Asesor de proyectos incubados y servicios administrativos y financieros. Egresado de la primera Universidad particular del estado de Guanajuato. Participante en el Maratón de fiscal y asesor en el Maratón de Finanzas y Ética profesional. Colaborador en Revista Pymero. Certificado en diversos estándares de competencia.

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